Hola, estamos felices de que estéis leyendo este magazine, es un proyecto que hemos preparado con mucha ilusión y sirviéndonos de años de viajes, estudio, gusto por lo recóndito por lo grotesco por lo humano y divino ya que al final ambos viven en nosotros. Más observo a la gente más convencida estoy de que el mayor misterio somos nosotros mismos. Nos asustamos al hablar de extraterrestres pero que exista vida en otro planeta comparado con que ya existe vida en este es una minucia. Si nos paramos a pensar veremos que somos el único ser vivo que habla y para lograrlo nuestra garganta tuvo que cambiar, se formo una cavidad para dejar espacio a las cuerdas vocales. Esto hace que tengamos un riesgo extra de morir atragantados. Que importante debía de ser que hablásemos para que la naturaleza que siempre lucha por nuestra supervivencia nos pusiera en peligro.
Somos un misterio, somos portadores de algo. Tenemos un comportamiento de animal enfermo preocupante como si el llevar una carga  divina nos desquiciase. Aún no se que somos, pero al ver gestos humanos como el amor, las lagrimas, la heroicidad, la palabra en poesía, la música, los pensamientos que parecen sacados de cajas de resonancia infinitas. Al ver como la gente se levanta de caídas mentales tremendas y vuelve a la lucha, el sentir como aun siendo seres atormentados por preguntas logramos protegernos y seguir escondiéndonos en modas, dinero, peluquerías, cremas. Hemos creado jaulas invisibles para este fluido que se nos escapa..y es hermoso. La locura, es hermosa.
De entre  todo este mundo nos fijamos en Santander, los mismos miedos, al final los mismos sueños. Eso sí, de ahí el nombre, vivir en Santander a veces es como vivir a bordo de un barco, viendo mar por todas partes y olvidando,  que existen millones de puertos.
Este magazine pretende ser un puente, no, miles de puentes hacia los rincones más recónditos del mundo.
Ahí va…Un gato en alta mar.